Si estás empezando con nosotros o valorando un primer envío de muestras, aquí tienes los canales reales, quién responde y en cuánto tiempo. Preferimos que la primera conversación sea concreta: tipo de cultivo, superficie aproximada y qué quieres resolver.
Las consultas generales sobre plazos, facturación o cambios de titular se resuelven por correo. Para dudas técnicas repetidas, revisa primero las preguntas frecuentes y el formulario de contacto; muchas respuestas ya están recogidas ahí y te ahorran una espera.
Cada finca tiene su historial, su textura y su forma de regar. Por eso el proceso no es un formulario que se rellena y se archiva: es una secuencia de pasos donde cada decisión se apoya en lo que ya sabemos del suelo y de la campaña anterior.
Hablamos por teléfono o nos vemos en la finca. Nos interesa saber qué cultivo lleva, desde cuándo, cómo ha ido la última campaña y qué problema concreto quiere resolver. No hace falta que traiga nada preparado: con la variedad, el tipo de riego y una idea del historial de abonado ya podemos orientar la conversación.
Antes de proponer nada, medimos. Se recogen muestras compuestas en los puntos que marque el plano de la parcela y se envían a laboratorio para pH, materia orgánica, fósforo asimilable, capacidad de intercambio catiónico y conductividad. Si el cultivo lo justifica, añadimos una estimación de colonización micorrícica sobre raíces frescas. Los resultados tardan entre diez y quince días según carga del laboratorio.
Con los datos en la mano revisamos qué limita realmente el desarrollo radicular. A veces el problema no es falta de microorganismos, sino un exceso de fósforo disponible que bloquea la simbiosis, o un pH que conviene corregir en dos aplicaciones espaciadas. La propuesta incluye qué producto, en qué momento y con qué condiciones de humedad y temperatura del suelo aplicarlo.
La aplicación se coordina con el calendario de trasplante o de brotación, evitando riegos abundantes en las primeras horas y sin mezclar con fungicidas incompatibles. A las tres o cuatro semanas hacemos una visita para comprobar el estado radicular y ajustar si algo no está funcionando como esperábamos.
Durante la campaña mantenemos un contacto periódico para revisar la evolución y, si procede, repetir análisis al final del ciclo. El objetivo es acumular información útil para la temporada siguiente, no vender un producto aislado. Al cierre entregamos un resumen con lo observado y las recomendaciones para el próximo año.
El proceso completo, desde la primera consulta hasta la propuesta, suele ocupar entre tres y cinco semanas. Si quiere ver cómo encajamos esto con los distintos tipos de explotación, puede revisar las modalidades de acompañamiento o consultar nuestro enfoque de trabajo.